viernes, 25 de diciembre de 2009

El propósito de la vida es el desarrollo de uno. Llegar a realizar a la perfección la naturaleza propia:

Fragmento de "El Retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde:

Las palabras que siguen fueron dichas por Lord Henry al joven Dorian Gray mientras posaba frente al pintor cuando creaba el famoso retrato:

El propósito de la vida es el desarrollo de uno. Llegar a realizar a la perfección la naturaleza propia, eso es para lo que todos nosotros estamos aquí. La gente se tiene miedo a sí misma hoy en día. Ha olvidado el más elevado de todos los deberes, el deber que se debe uno a sí mismo.


Desde luego es caritativa. Da de comer al hambriento, y viste al mendigo. Pero su alma se muere de hambre, y está desnuda. El arrojo ha desaparecido de nuestra raza. Tal vez jamás lo hayamos tenido realmente. El temor de la sociedad, que es la base de la moral, el temor de Dios, que es el secreto de la religión: éstas son las dos cosas que nos gobiernan. Y no obstante...

-Tuerce la cabeza un poco más hacia la derecha, Dorian, sé buen chico- dijo el pintor, absorto en su trabajo, y consciente sólo de que en la cara del muchacho había visto una expresión que jamás había visto él allí antes.

-Y no obstante- continuó Lord Henry, con su voz baja, musical, y con ese grácil movimiento de la mano que había sido siempre tan característico suyo, y que ya tenía incluso en Eton-, creo que si un solo hombre viviera su vida total y completamente, si le diera forma a cada sentimiento, expresión a cada pensamiento, si hiciera realidad cada sueño, creo que el mundo ganaría un impulso de alegría tan nuevo que olvidaríamos todas las dolencias del medievalismo, y volveríamos al ideal helénico; a algo más exquisito, más rico, que el ideal helénico, quizás.

Pero el más valiente de nosotros se tiene miedo a sí mismo. La mutilación del salvaje tiene trágica supervivencia en la autonegación que estropea nuestras vidas. Se nos castiga por nuestras negaciones.

Todo impulso que nos esforzamos en ahogar incuba en la mente, y nos envenena. El cuerpo peca una vez, y acaba con el pecado, pues la acción es un modo de purificación.

Nada queda después salvo el recuerdo del placer, o el lujo del arrepentimiento. La única manera de librarse de la tentación es cayendo en ella. Resístase, y el alma enfermará de anhelo por las cosas que se ha prohibido a sí misma, de deseo de lo que sus monstruosas leyes han hecho monstruoso e ilícito........

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