jueves, 19 de noviembre de 2009

El Derecho a Morir

"Morir de una muerte orgullosa, cuando ya no es posible vivir una vida orgullosa. Optar por la muerte espontánea y oportuna, consumada con claridad y alegría, rodeado de hijos y de testigos, de suerte que es todavía posible una verdadera despedida donde está todavía ahí el que se despide, así como una verdadera apreciación de lo realizado y lo intentado, un balance de la vida, en oposición a la miserable y pavorosa farsa en que el cristianismo ha convertido la hora postrera."

"No está en nuestro poder no nacer, pero sí nos es dable subsanar lo que a veces resulta efectivamente un defecto. Quien se elimina realiza algo respetable; quien hace esto casi merece vivir..."

Friedrich Nietzsche

Existe una polémica con respecto a la eutanasia desde hace mucho tiempo.

Por un lado están los laicistas que aprobarían una ley de esta naturaleza para aliviar el sufrimiento de aquellos cuya vida es un martirio para sí mismos y para sus familiares.

Por otro lado están los conservadores de corte cristiano que "apoyan la vida" con todas sus consecuencias, sin importar la dignidad del ser humano que la porta por considerar el suicidio como un "pecado".

El dilema que debería presentarse a los conservadores cristianos es si es verdad que ellos defienden la vida o la están negando al someter y convencer a un enfermo terminal o inutilizado físicamente de que debe vivir esa vida a toda costa y aceptar su desgracia como "una prueba del señor", para él y toda su familia, obligándolo a vivir una existencia precaria en cobarde dependencia de médicos y familiares.

Como decía Nietzsche "una vez perdido el sentido de la vida, el derecho a la vida" .

El paciente mismo debería sentirse culpáble por llevar una vida miserable a la cual arrastra a su familia a una ruina emocional, y a veces, hasta económica.

La Eutanasia debe ser una regla normal de toda sociedad para fomentar la dignidad humana y evitar los suicidios de motus propio donde la persona muere de manera indigna y a veces horrenda según el método que elija para ejecutarlo.

La sociedad y la vida misma se benefician con la desaparición del practicante de la eutanasia porque ha dejado de ser una objeción a los demás y a sí mismo.

He aquí un caso que ilustra lo que es una persona digna:

http://www.diariouno.com.ar/contenidos/2008/03/19/noticia_0048.html

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